Amores como el nuestro cada vez hay menos.
Los hinchas de Racing coparon la parte alta de la de tribuna Centenario donde alrededor de 6000 almas celestes y blancas, a pesar del pálido empate que se consiguió, no dejaron de alentar al equipo en ningún momento.
Partidos - domingo, 24 de octubre de 2010, 03:52Hs.
Solos o acompañados, en micro, en auto o a pie, el hincha de Racing no dudo en acompañar al equipo en el clásico frente a River, con la ilusión intacta por romper la racha de no poder ganar como visitante y dejar en el olvido las diferencias que existían con los jugadores.
Desde temprano, cuando todavía los accesos al gallinero no se habían abierto, los fieles seguidores racinguistas comenzaron a juntarse en las cercanías del estadio, con exactitud en el bulevar Quinteros, por donde los casi 6000 hinchas Académicos -contando entradas generales y plateas- pasaron un doble vallado policial que por momentos se vio desbordado por lo angosto de los accesos.
Una vez dentro de la tribuna Centenario, con una gran cantidad de banderas colgadas, la Número Uno alentó incesantemente al equipo a pesar que la relación entre los hinchas y el equipo últimamente no era la mejor.
En algunos pasajes del partido, sobre todo cuando este caía en el rendimiento, la hinchada se mantuvo expectante, pero a cada ataque de Racing las gargantas se volvían a activar y comenzaban a pedir el triunfo con el ya conocido “esta tarde cueste lo que cueste, esta tarde tenemos que ganar”.
El ovacionado por la gente fue el colombiano Moreno que venía de convertir contra Argentinos y que a los 34 minutos del primer tiempo hizo explotar a los 6000 hinchas, enmudeciendo a todo el estadio monumental que sentía el cimbronazo. “Gio” definió como los dioses y lo festejo señalando a los hinchas, en agradecimiento al apoyo de estos.
Ya en la segunda mitad y con las acciones igualadas en uno desde el arranque, los hinchas de Racing, como es costumbre, siguieron alentando incansablemente a los jugadores que no tuvieron un buen segundo tiempo. Esto no fue factor para insultos, cánticos pidiendo la renuncia del técnico o pidiendo por más “actitud” dentro del campo de juego.
Con un partido que futbolísticamente dejó la sensación que se podía conseguir algo más, donde el espectáculo también se vio en las tribunas, la Numero Uno volvió a mostrar que amores como este cada vez, hay menos.
Ignacio Ponce
info@esperanzaracinguista.com
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