Con el corazón partido
Increíble pero real, Racing perdió uno de esos partidos que únicamente pierden equipos de Racing. Lo tuvo todo para ganarlo en el primer tiempo, además contó con el beneficio de jugar tres cuartas partes del encuentro con un jugador mas por la expulsión de Juan Carlos Falcón, sin embargo, lejos de aprovechar esa ventaja se desdibujó en el complemento y terminó derrotado por un equipo que generó una sola jugada de gol y que fue... gol.
Partidos - lunes, 20 de febrero de 2012, 13:34Hs.
Cuesta trabajo entender la problemática de Racing, de éste Racing que se parece a pesar del transcurrir de la historia con diferentes comisiones directivas, gerenciadores, interventores, directores técnicos ganadores, defensivos, ofensivos, experimentados, debutantes, multicampeones, carismáticos, resistidos; con jugadores notables, con "perros" que se calzaron la celeste y blanca, en fin, con todo y con todos los que pasaron por la institución siempre con el mismo Karma:
perder cuando se tiene todo para ganar. Con planteles competitivos, o que creemos competitivos, no importa, la resultante es la misma:
la frustración permanente, angustiante, opresiva y desgastante. Y uno se pregunta ¿ Hasta cuándo?. Hasta cuando voy a tolerar esa sensación de vacío que se me instala después de cada derrota, solo aplacada por brevísimos intervalos con algunos triunfos que mitigan el sufrimiento y nos permiten pensar en el partido siguiente. ¿Pero dónde se corta el hilo? Generalmente por lo mas delgado y la cuerda que sostiene la pasión que llevamos dentro cada vez se afina mas. Ya no se trata de "no me importa una mierda..."
Si me importa. Molesta, me molesta la sonrisita del vecino, amigo, compañero de trabajo, de gimnasio, verdulero, carnicero, etcétera, diciéndote:
"perdieron otra vez, y ¡ellos con diez hombres!". "¡Sí, perdimos y qué, esto es Racing! ", tenemos ganas de decir pero nos mordemos la lengua una vez mas, es que fueron tantas las veces que nos justificamos.
Cuando pasa esto me acuerdo de mi amigo Osvaldo, que iba a todas partes, de local, de visitante, a Rosario, a La Plata, a Santa Fe. Viajó en el vapor que fue a Montevideo y que volvió con la Copa del Mundo. Osvaldo contaba siempre como corrió hasta el puerto junto a otros miles de hinchas de Racing apedreados por uruguayos "neutrales". Un día Osvaldo dejó de ir de visitante, al poco tiempo dejó de ir de local. Dejó de ir a ver a Racing, algo que había hecho desde que tenía uso de razón, sin embargo, dijo basta. Racing lo había cansado. A él, que ver a la celeste y blanca era la razón de su existencia. Desde ese momento su única conexión con Racing fue la
Revista Racing, apenas le quedó ánimo de hacerlo hincha de la Academia al hijo de su pareja. Un día Osvaldo se quedó solo, sin pareja, sin hijo adoptivo y lo que es peor ya no lo tenía a Racing.
Osvaldo durante días no contestó el teléfono, no era un buen augurio, tampoco había ido a trabajar, fueron a ver que le pasaba y lo encontraron sobre la cama, boca arriba, con el ventilador de techo funcionando, mientras sostenía en su mano derecha la Revista Racing. Osvaldo estaba muerto.
Se murió solo, sin que Racing le hubiera devuelto la alegría de ser hincha del club al que perteneció de por vida.
A que viene todo esto, a que por todos los años que pasamos sin que ningún plantel nos devuelva la sonrisa, la perspectiva es que seamos muchos mas los Osvaldos que los afortunados que vuelvan a ver
recuperada la gloria de Racing.
Es frustrante contemplar como un equipo ordenado tácticamente con muy pocas, o tal vez ninguna figura, se queda con el triunfo como en el caso de Godoy Cruz, o se lleva todos los aplausos como Tigre una semana atrás. Ni siquiera el buen primer tiempo del equipo puede mitigar lo que ocurrió después. Una verguenza.
Usted quiere explicaciones tácticas, técnicas, coyunturales, espirituales, no las encuentro, ni me animo a buscarlas, ni tengo ganas de hacerlo, solo sé que perdimos ante un equipo que jugó con un hombre menos y que pasó dos o tres veces la mitad de la cancha. Ni el cuerpo técnico, ni los jugadores tienen excusas. Los directivos tienen la obligación de no dejar pasar por alto esto. Es un mojón mas que suma para empujarnos en un tobogán que no tiene piso. No quiero ser como Osvaldo, quiero seguir viendo a Racing, como usted. No quiero que algo que transcurrió en forma paralela a mi existencia no tenga justificativos de haberlo sido. Pero alguien tiene que hacer algo para que la pasión no desaparezca. ¿Usted qué cree? ¿Cuántos chicos querrán ser hinchas de Racing después de esta dos fechas? Cada vez son mas los de Lanús y los de Vélez. ¿Quién para esto?
Los dirigentes tienen la palabra.
Ricardo Zanoli
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