Con gusto a poco.
Otro golazo de Gio Moreno, pero esta vez no alcanzó para llevarnos un triunfo del Monumental. Racing fue superior, mereció mas de lo que se llevó, pero una nueva distracción frustró una tarde que pintaba celeste y blanca y parecía dejar a River de "Cappa" caída.
Partidos - s�bado, 23 de octubre de 2010, 21:45Hs.
Una sensación ambigua dejó el empate en el Monumental: por un lado, que lentamente el equipo se va pareciendo al que potencialmente insinuó desde del mismo momento de su conformación; por el otro, la convicción de que desperdiciamos en este torneo, quizá, como en ningún otro, la posibilidad de quebrar a equipos que siempre se nos presentaron complicados, y romper algunos mitos negativos que nos persiguen, tales los casos de Independiente y el de River.
El juego de Racing es ambivalente: muestra como el teatro dos caras bien diferenciadas: la de la comedia y la de la tragedia. Frente al equipo de Angel Cappa dejó durante de a ratos, el convencimiento de aquel que tiene claras sus ideas con un fútbol desplegado con criterio. En otros fue lujoso, cuando la pelota pasaba por los pies de Giovanni Moreno cada vez más cerca de convertirse en un nuevo ídolo de la parcialidad racinguista.
Sin embargo, todo lo positivo que expone puede dar un vuelco impensado con distracciones fatales (recordar la de Cáceres frente a Independiente) como dejar recibir libre a Buonanotte dentro del área y que pueda patear dos veces en la misma jugada cuando no se había cumplido un minuto de juego del complemento. Ese descuido costó 25 minutos de desconcierto (y posiblemente la obtención de los tres puntos) hasta que se volvió a reacomodar el equipo y retomó el control del partido. Fue lo más negativo junto con algunos pasajes del primer tiempo cuando en forma innecesaria cambió palo y palo con un River mediocre, carente de figuras, sin un patrón de juego, desesperado dentro y fuera de la cancha.
La impresión que deja Racing es agridulce, concreta menos de lo que propone, se lleva menos de lo que merece y festejamos todos menos que otros que exhiben un fútbol mucho más rudimentario que el nuestro. Una prueba evidente de esto fueron los ya pasados enfrentamientos con Independiente y River, dos de las peores formaciones que presentaron estos conjuntos y del que solo se obtuvo un punto de los seis en disputa.
En líneas generales, el equipo muestra más solidez, se agiganta cuando la pelota la tiene “Gio” y cuando Toranzo acierta más minutos de los que falla. Yacob continúa en un nivel de aceptable para arriba, pero los que nunca terminan de despegar son los que tienen la resolución de los partidos: los delanteros. Ninguno de los tres que juegan siempre (Lugüercio, Bieler y Hauche) consiguieron afianzarse y por consecuencia pudieron transformarse en los verdaderos ejecutores de los resultados.
Siendo positivos, y creo que debemos serlo, se empieza a vislumbrar la luz en el fondo del túnel, está en el cuerpo técnico encontrar el rumbo definitivo y en los jugadores encausarlo, pero por lo visto en los dos últimos partidos se está más cerca de lograrlo.
RICARDO ZANOLI.
info@esperanzaracinguista.com
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