El día que se tuvo que alquilar el equipo
COLUMNA DE HISTORIA.
Racing Club diseñó hace 25 años una de las más insólitas aventuras de su historia deportiva, cuando finalizó el "alquiler" de su primer equipo a la entidad Argentino de Mendoza para participar en un torneo Regional y poder soportar económicamente el receso entre la coclusión del torneo de la B y el arranque del fútbol de primera.
Actualidad - martes, 31 de mayo de 2011, 04:12Hs.
Tras su amargo descenso a la Primera B, en diciembre de 1983, la "Academia" consiguió volver a la Primera División a fines de 1985, al ganar un Octogonal en el que intervinieron, entre otros, Banfield, Quilmes y Atlanta.
Atrás quedó la triste experiencia de haber estado en una categoría que no correspondía a su ilustre historia, esa de la que siempre hablaban los veteranos y señalaban al equipo como el legítimo heredero del célebre Alumni, en períodos de amateurismo.
Pero las malas dirigencias llevaron a Racing al descenso y, mucho peor todavía: a solicitar su concurso preventivo de acreedores, lo que luego se convertiría en quiebra, una situación a la que nunca pensaron llegar sus sufridos hinchas.
En enero de 1986 asumió una nueva conducción política de la mano de Héctor Rinaldi, quien a la deprimente situación económica debió sumar el tema de una reestructuración de los campeonatos de AFA (surgiría el Nacional B y la B Metropolitana), para hacer concordar los torneos locales con los calendarios de Europa.
Además el Mundial de ese año estaba previsto para julio, en México. El seleccionado argentino lo ganó de la mano de Diego Maradona y con la conducción del DT Carlos Bilardo.
Por esa razón, los equipos recientemente ascendidos, Rosario Central, por campeón directo de Primera B, y Racing, que ganó el reducido, debían quedarse sin jugar durante seis meses.
En esos tiempos, la entidad, que tenía menos de diez mil socios, estaría imposibilitada de obtener recaudación de los partidos, de contar con los ingresos de la publicidad estática y de la camiseta que por aquel entonces contaba con el patrocinio de la empresa de seguros Fides, hoy desparecida. A ello había que sumarle los gastos fijos del personal, los de mantenimiento, y los sueldos y premios del plantel profesional.
El club trató de paliar esa situación con algunos partidos amistosos, por ejemplo, uno contra el seleccionado de Polonia (se jugó en cancha de Vélez y ganaron los europeos por 1-0), pero lo obtenido no alcanzaba para cubrir los gastos.
En medio de esa situación surgió como alternativa una propuesta de Argentino de Mendoza, con sede en la localidad de Guaymallén, acercada por integrantes de una filial racinguista de esa provincia. La alternativa consistió en ‘alquilar’ el equipo para la participación en un torneo local que se realizaría entre abril y mayo para acceder a una plaza que la AFA le había otorgado a la provincia cuyana para participar en el Nacional B.
Con acuerdo en la AFA y en la Liga Mendocina, Argentino se comprometió a abonar 150 mil dólares –una parte al contado y el resto en documentos- y hacerse cargo de los premios de los futbolistas y del entonces técnico Rogelio Domínguez, por el término de dos meses.
Argentino, que por entonces tenía 52 años, estaba presidido por Juan Lanutti y su principal patrocinante era Cerámicas San José que auspiciaba en la camiseta que tenía los mismos colores celeste y blanco que la de la "Academia" porteña.
El acuerdo preveía que los jugadores del plantel racinguista entrenaran durante la semana en Buenos Aires y que recién los viernes viajarían hacia la tierra "del buen sol y del buen vino", regresando los domingos por la noche, luego de los partidos, en extenuantes travesías.
El plantel de Racing, respecto del equipo que había conseguido el ascenso se había desprendido de los delanteros Daniel "Cholo" Pavón y Félix "Pampa" Orte y del marcador lateral Néstor Sicher. El resto del equipo permaneció en el club y se reforzó con jugadores provenientes de las inferiores como Juan Carlos Zubczuck, Jorge ‘Camote’ Acuña, Gustavo Szulz y Hugo Lamadrid, más la llegada de Edgardo Geoffroy, proveniente del fútbol de Colombia.
Los otros futbolistas que acordaron viajar a Mendoza fueron Miguel Wirzt, Washington González, Carlos Vásquez, Marcelo Asteggiano, Héctor Fernández, Néstor Fabbri, Gustavo Costas, Miguel Colombatti, Horacio Attadía, Italo Ortiz, Horacio Cordero. Washington Olivera, Walter Fernández e Ismael Medina Bello.
El primer partido jugado en Mendoza fue contra San Martín y el equipo reforzado de Argentino perdió por 2 a 1, comenzando a experimentar los jugadores porteños lo duro que sería la aventura en tierras cuyanas. Tal fue la cosa que en el primer partido ante San Martín, el volante Attadía sufrió una lesión de tal magnitud que lo obligó a regresar a Buenos Aires enyesado desde la ingle hasta el tobillo de la pierna izquierda.
Pero las experiencias desagradables no terminaron allí, ya que en otro encuentro el zaguero Costas, cuando iba a realizar un saque lateral, fue quemado por el cigarrillo de un policía. En otro partido, Walter Fernández convirtió un golazo, eludiendo a varios rivales y, cansado de las patadas que había recibido, decidió irse del campo sin que el cambio fuese autorizado.
En ese torneo, en el que enfrentó también, entre otros, a Godoy Cruz, Andes Talleres, Huracán Las Heras o a Independiente Rivadavia, ese equipo de Argentino no pudo llegar al cuadrangular final (que ganó Deportivo Maipú). Luego de perder 3 a 1 con Gimnasia el plantel de Racing decidió regresar a Buenos Aires tras la dura experiencia, el 28 de mayo de 1986.
Juan Carlos Larrarte
Fuente Telam
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