La suma de todas las partes
COLUMNA DE OPINION
Siempre que las hojas del calendario se acercan al final comienzan los balances. Se pone sobre la balanza lo bueno y lo malo. Racing no es la excepción y las cuatro patas deberán hacer un repaso, sobre todo, de este último semestre. Jugadores, cuerpo técnico, dirigentes e hinchas tienen su tiempo de reflexión.
Actualidad - lunes, 19 de diciembre de 2011, 11:23Hs.
Más allá de que el año tiene dos torneos locales, se sabe que la primera mitad ya fue por demás analizada. De hecho fue allí donde se decidió no renovar el vínculo con Miguel Russo para que finalmente pudiera desembarcar en la Academia Diego Pablo Simeone. Y vaya si trajo tela para cortar la estadía de Cholo. Pero vayamos por partes.
Arranquemos por quienes entran a la cancha. Los jugadores. Volvieron a quedar en deuda. A pesar de venir de un 15° puesto arrancaban con la vara muy alta. Se presumía una calidad que nuevamente se ausentó en grandes pasajes del torneo. Rendimientos individuales que atentaron contra el funcionamiento colectivo (sobre todo de los defensores). Disputas internas que desgastaron las relaciones en el vestuario y en el campo.
Si hablamos del cuerpo técnico es acaso el foco más conflictivo de la cuestión. Aquella calidad que se avizoraba fue la que lo condenó a Simeone ante el público. Su estilo conservador teniendo a la mejor plantilla de Racing de los últimos años provocó el disgusto generalizado del hincha hacia el. Aunque es justo remarcar que ya desde antes de su arribo su presencia fue mirada con recelo por el simpatizante.
No aprovechar a Teo Gutiérrez y su capacidad goleadora. No sacarle todos los conejos de la galera a Gio Moreno. Cercenar las excursiones ofensivas de los laterales. Centralizar demasiado el juego. Esquematizarlo o repetir situaciones. Todas cuestiones que pusieron a Simeone en el centro de la tormenta. Para algunos con razón, para otros exagerada e injustamente.
¿Qué parte les toca a los dirigentes en todo esto? Difícil distinguir donde empiezan y terminan sus responsabilidades. Pero en su afán por permanecer en el circo del fútbol fueron contaminando la vida interna de Racing. Contagiando, con toda la puja política que despertó el quiebre entre Rodolfo Molina y Pablo Podestá (del que no quedan exentos sus seguidores), el ya turbulento presente futbolístico del equipo.
Y llegamos al incondicional simpatizante Racinguista. Que por supuesto no tiene responsabilidades en el desempeño del equipo durante el torneo. Pero si deberá someterse a un análisis mas frío para revisar sus proyecciones sobre un equipo que otra vez, para aquellos que creían estaba para más, volvió a defraudar.
Todos deberán sacar sus conclusiones de este semestre. Los jugadores entender que con lo que dieron hasta aquí no alcanza. Deben dar un poco más. El cuerpo técnico buscar en las vacaciones flexibilidad ante los momentos que se vayan presentando en el campeonato y los dirigentes recuperar la serenidad. Al hincha pedirle lo de siempre. Que siga estando, como toda la vida. Y que cuando levante la copa en el brindis insista con el pedido. Estamos mas cerca.
Paolo Cella
info@esperanzaracinguista.com
@Paolo_Cella
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