Lanús le enseñó el camino a De Olivera y viceversa…
Insólita goleada de Lanús en un partido en el que el arquero de Racing fue decisivo para que el resultado sea tan abultado como injusto. Pero los errores se pagan caro y los que se repiten hasta el cansancio mucho más. El 4 a 1 final deja muchas dudas de cara a la pelea por el campeonato.
Partidos - s�bado, 26 de marzo de 2011, 21:33Hs.
Es inevitable comenzar hablando del partido desde el resultado final y desde el arquero de Racing:
el resultado y Jorge De Olivera fueron consecuentes el uno con el otro. Frente a Lanús nuestro guardavalla (¿guardavalla?) ratificó una vez mas que está en un lugar que él no eligió y que su continuidad en el arco es meramente un hecho fortuito: es que otro no hay.
¿Pero Racing perdió solo por el arquero? No, definitivamente no. La línea de fondo fue
cómplice de un resultado que desnudó fallas estructurales y anímicas que no se habían observado hasta ahora. Todo bien hasta el empate de Lanús, hasta allí era una ratificación del emprendimiento montado desde el comienzo de este campeonato, pero un error compartido entre
Lucas Aveldaño y De Olivera derrumbó una estructura que a la luz de lo acontecido no estaba tan firme como se creía.
Hasta que el uruguayo Regueiro convirtió el empate,
Patricio Toranzo había sido el artífice del juego del equipo de
Miguel Russo, que mostraba toque, circulación y un juego inteligente y asociado con un uso acertado de la pelota que siempre fue patrimonio de Racing. Tal vez, le faltó golpear a Lanús por segunda vez, como frente a Colón, un segundo golpe de nocaut y se terminaba todo. Hasta ahí el equipo local miraba, no reaccionaba y estaba expuesto a lo que decidiera Racing. Y Racing decidió revivirlo, darle una nueva oportunidad y el
más generoso en este aspecto fue De Olivera. Regaló el primer palo en el primer gol granate; le pegó con una ojota cuando quiso despejar en el inicio de la jugada que significó el segundo gol; en el tercero, confirmó que tiro libre de frente al arco a modo de centro es gol en forma inevitable y tuvo una respuesta acorde a su categoría en el cuarto.
Esto fue lo que produjo el arquero, pero la defensa improvisada por las bajas de
Marcos Cáceres y
Matías Martínez no pudo suplir el funcionamiento de la titular pero tampoco tuvo rendimientos aceptables en forma individual: Aveldaño es Aveldaño y no se puede agregar mucho más: tiene aciertos y errores más o menos en la misma proporción, en consecuencia, te salva o te hunde indefectiblemente.
Matías Cahais es irrelevante no contagia nada, por lo que su inexpresividad es tan elocuente como su juego y por último,
Nicolás Sainz, es en este caso es inimputable, demasiada inexperiencia para solventar tantos errores.
El resto se sumó luego del empate granate al descontrol generalizado, a todos los que los veíamos con buenos ojos los comenzamos a ver distorsionados: como Toranzo, la figura del equipo hasta los quince del complemento, después jugó muy mal hasta la finalización del partido. Los demás se perdieron en la intrascendencia y Racing volvió a parecerse a los últimos equipos de Racing, tanto que, por ejemplo:
César Carranza convirtió su primer gol para Lanús y Carlos Izquierdoz consiguió su primer gol en primera división: ¿le suena?
Tal vez sea un tropezón y en una semana este equipo ratifique aquello que insinuó en las primeras fechas y que tanto nos hizo ilusionar, pero ¿ se puede pelear un campeonato sin arquero?, o ¿se puede perder de la forma que se perdió ante Lanús si se pretende competir con serias aspiraciones hasta las últimas fechas? Creo que no. De los errores siempre se aprende, hay jugadores que deberían hablar menos y jugar más:
¿no, Pillud? Una o dos actuaciones en buen nivel no son consagratorias, la consagración es una acumulación ilimitada de buenas actuaciones y siempre hay que ratificar lo hecho.
La derrota dolió por lo abultada, por cómo se dio y porque una vez más fuimos los responsables de los errores que dieron paso una vez más a los goles rivales. Parece una premisa instalada en el funcionamiento del equipo:
es siempre Racing quien da el primer paso para perder el partido, el segundo lo dan los rivales asegurándolo.
RICARDO ZANOLI
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