Los números en blanco, el juego en rojo
Racing igualó sin goles frente a Arsenal en lo que fue el peor partido de los cuatro que lleva jugados en este Apertura el equipo de Diego Simeone. Sin embargo, fue el tercero consecutivo en el que no le convierten goles y por contrapartida el primero en el que no hizo goles. Agustín Pelletieri fue el punto mas alto y en lo que ya parece una constante Iván Pillud volvió a defeccionar
Partidos - s�bado, 27 de agosto de 2011, 16:53Hs.
¡Estos partidos antes se perdían! Fue la afirmación mas escuchada en la noche de Avellaneda, quizá buscándole una justificación permisiva a una actuación decepcionante del equipo, que lució solamente ordenado en defensa pero que defeccionó en casi todo lo demás. Las dos jugadas del comienzo del partido en las que se podría haber abierto el marcador fueron solo simbólicas, después se perdió en todos los sectores de la cancha, jamás se tuvo el control de la pelota y está visto que esta versión del equipo del Cholo no sabe jugar sin ella.
La idea del técnico parecería ser esa, pero estos jugadores todavía parecen mimetizados con la versión Russo que todo se producía a través del control de balón:
lo bueno y lo malo. Sin la pelota y con la necesidad de ir a buscar el partido, el resultado del juego fue catastrófico. Los volantes "creativos" fracasaron en su intento de manejar al equipo, aquí habría que dicernir cuales son la funciones de
Patricio Toranzo y
Lucas Castro porque parecen jugar de lo mismo, a veces se superponen y lo que es mas sintomático cometen errores similares como los del excesivo traslado de la pelota y superabundancia de pases a los contrarios.
El único que pareció entender el partido fue
Agustín Pelletieri que logró el tiempo del pressing, pero claro fue solo contra la muralla de Arsenal que para evitar la presión de los hombres de Racing pasó siempre la pelota por encima de ellos. Y cuando Racing se resignó ante su propia inoperancia, los hombres de
Gustavo Alfaro tuvieron casi el monopolio de la pelota, aunque solo la movieron hacia atrás y hacia los costados porque nunca, ni cuando estuvieron en superioridad numérica, pudieron poner un jugador con posibilidades ciertas de gol cerca el arco de
Sebastián Saja.
También fracasó
Claudio Yacob, demasiado replegado jugando casi dos pasos por delante de la línea de cuatro que por otra parte tuvo un partido correcto, salvo el mencionado déficit de Pillud, quien no solo falló en la marca sino que tampoco pudo revitalizar lo que mejor hacía que era su proyección ofensiva.
Ante este panorama,
Teo Gutiérrez quedó aislado del resto, debiendo retroceder demasiado, quedando muy lejos de su hábitat natural que es el área rival. Lejos del juego y sin tocar la pelota, Teo se fastidió y se hizo expulsar en forma infantil. Aquí se vio lo peor del equipo: nervioso, sin la pelota, sin Teo en la cancha y con todos los fantasmas sobrevolando por el Cilindro de Avellaneda.
Se fue Toranzo, se fue Castro, ingresaron
Pablo Lugüercio y
Valentín Viola, éste último cometió una torpeza y también se fue expulsado, justo cuando el partido estaba equiparado otra vez numéricamente dentro del campo de juego porque había sido expulsado el
"Marciano" Ortíz y cuando la gente de Racing desde las tribunas vislumbraba la posibilidad de que el equipo se jugara el último intento por la victoria.
No fue así y se terminó apretado contra el área de Saja, jugando en forma deslucida y desincronizadamente. Con algunos jugadores que entendieron el partido y con otros que no. Habrá que rever algunas cosas que no parecen claras, como la posición de los volantes, las funciones de algunos de ellos y la escasa compañía que tienen Teo y
Gabriel Hauche, quienes deben generarse por sí mismos todas las acciones ofensivas. El equilibrio, palabra que el técnico resaltó como prioritaria para esta etapa, solo se cumple en función defensiva. Con relación al torneo anterior logramos taparnos los pies, pero nos destapamos la cabeza. El funcionamiento no es tal si solo cumplimos con uno solo de los preceptos que lo establecen.
No fue la noche esperada, no se perdió como antes solía suceder ante circunstancias similares, sin embargo, suena a consuelo de pobres. Los números avalan el proyecto, 8 sobre 12 nos indica que es súperavitario, no obstante, el juego está en rojo.
Ricardo Zanoli
info@esperanzaracinguista.com
@EspeRacinguista
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