Nunca gritar antes de entrar.
Parece ser un mandamiento divino. Pero el "gooouuuhh" de Lugüercio todavía nos quedó atragantado en la garganta. Esta vez a Russo no lo salvó ni Lugüercio
Actualidad - martes, 23 de noviembre de 2010, 00:36Hs.
Racing no jugaba bien contra Quilmes y la gente entre la lluvia de Avellaneda pedía por Lugüercio. El de los milagros. El que el técnico, después de 13 fechas, se dió cuenta que le va mejor entrar en el segundo tiempo con su injundia característica para llevarse como topadora a todo lo que se le pone delante. Potencia de delantero más cansancio físico lógico del rival, lo posiciona al "Payaso" como un arma de temer.
El partido con Arsenal y con Newells en Rosario le daban la derecha de que si debía realizarse alguna modificación en el equipo, era justamente él quien debía ingresar. Y asi fue. Iban 22 minutos del segundo tiempo cuando Russo lo manda a la cancha para que le solucione los problemas, pero en ese preciso instante de su ingreso llega el gol del juvenil Cerro para los visitantes.
Racing lo empata 3 minutos después con gol de Hauche pero necesitabamos más. La aspiración es clasificar a las copa Libertadores y para esto había que ganar. Racing buscaba con pelotazos en medio de un diluvio en el Presidente Perón, y esperando que a Gio
frote la lámpara para poder desnivelar. También todos esperabamos por la participación del goleador, figura de los últimos dos partidos y hombre más mimado por la parcialidad racinguista, Pablo Lugüercio.
Hasta que a los casi 45 del segundo tiempo, una le quedó. Moreno la pone perfecta dentro del área para la entrada de Lugüercio que ante la salida del arquero Galindez se la pica por encima de su cuerpo. Suspenso infartante. La pelota pasa. El arquero se resignaba a lo peor. El recorrido de la pelota decía que debía entrar. Grito de gol anticipado en las gradas y hasta el mismo jugador salió a gritarlo para el corner opuesto a donde marcaba la trayectoria del balón. La definición es fantástica y a Lugüercio ya estaban haciéndole una colecta entre la gente para solucionar todos sus problemas impositivos. La pelota tiene un pique previo en el cesped antes de acercarse al arco y el agua que le juega una mala pasada, haciendo el famoso efecto "patito". La bocha que da en el palo ante la aceleración que siguió teniendo (en el palo del lado interno) y sale despedida hacia el medio del área chica donde el defensor de Quilmes, Nuñez que acompañó la jugada, la sacó al corner. Al mismo corner donde Lugüercio se habia ido a festejar anticipadamente el gol. El gol que no fue.
Racing no pudo una vez más en este torneo ante un rival de menor valía. Con el público que esta vez alentó sin ponerse nervioso en casi todo el partido. Y no es culpa de Lugüercio que no se haya ganado. Pero con un técnico que sigue apostando a salvadores individuales y no a la conformación real de un equipo, ganar será según con que pie se levantaron los protagonistas y que el palo juegue de nuestro lado en la próxima.
Ramiro Gregorio
info@esperanzaracinguista.com
@RamiroGregorio
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