Sabor a nada.
En un muy mal partido Racing consiguió su primer empate en el torneo. Igualdad con Tigre que le aportó al equipo que dirige Miguel Angel Russo no mucho más que no haber perdido. Muy poco para un equipo que se preparó desde la dirigencia y desde el cuerpo técnico para estar bien arriba. Promisorio retorno de Ayala, lo mismo que la actuación de De Olivera, ratificando su buen momento. Una vez más fue horrible el arbitraje de Beligoy, quien permitió que Tigre pegara a voluntad.
Actualidad - lunes, 27 de septiembre de 2010, 09:58Hs.
Estaba escrito el desarrollo del partido, Muchas veces se dice, y con fundamentos, que el análisis previo sirve de muy poco. No fue éste el caso, se dio todo casi como estaba previsto en primera instancia. Se sabía que Tigre desde la concepción del juego que tiene Ricardo Caruso Lombardi iba a llevar el encuentro al terreno de la lucha y el juego fuerte, y que iba a intentar “ablandarlo” al colombiano Giovanni Moreno.
Fue así, ni mas ni menos. Solo que el conjunto local llevó el partido, amparado por la endeblez de carácter de Beligoy, hasta límites de violencia poco frecuentes en nuestras canchas. En los primeros 20 minutos de juego fue “la caza del hombre” por parte de los jugadores de Tigre que golpearon a mansalva con la permisividad del árbitro. Con este atenuante, se puede afirmar que lo de Racing fue mezquino, y que nunca intentó dar un paso mayor a la idea original instalada por el cuerpo técnico. Racing viajó a Victoria con la idea primaria de conseguir un punto, y recién como segunda opción, y siempre dependiendo de las circunstancias, ir por los tres.
La primera parte del plan casi no tuvo complicaciones, solo fue alterada por algún remate de Telechea y por una acción aislada de Claudio Pérez, después Racing no tuvo sobresaltos. Ahora, de la opción mas osada se estuvo tan lejos como del arco de Ardente. Vale preguntarse porque para el DT de la Academia era tan importante no perder este partido y las respuestas surgen desde la poca consistencia que muestra el equipo desde el arranque del torneo.
Cuando quiso ser generoso con el espectáculo se quedó con las manos vacías: como por ejemplo ante San Lorenzo y Colón, y como el miedo nos zonzo, Russo recurrió desde el partido ante Lanús a un esquema donde resguarda mas de lo que arriesga. Siendo cauteloso mejoró la circulación de la pelota, los laterales están mas protegidos con José Luis Fernández y Braian LLuy, y ante Tigre, Patricio Toranzo se asoció mas al juego. Claro que todo a muchos metros del arco contrario. “Gio” sigue con sus destellos mágicos: tan vistosos como poco productivos, y Lugüercio sigue siendo Lugüercio.
La conclusión es simple, como el entrenador vio que peligraba su continuidad recurrió a una vieja fórmula: “desensillar hasta que aclare”. Russo va a ir por mas cuando esté obligado, como por ejemplo, en el próximo partido frente a Huracán. Lamentablemente para el DT después viene Independiente y allí se jugará gran parte de su futuro.
Contrariamente a lo que piensan muchos Racing si sabe a que juega: en los dos últimos partidos a no perder, lo que sucede es que con el material humano disponible sabe a poco. Como el empate ante Tigre que terminó teniendo sabor a nada.
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