Un Campeón sin protagonismo
COLUMNA DE HISTORIA.
Luis Carrizo fue el arquero titular del Equipo de José, sin embargo, opacado por la figura de Agustín Cejas, nunca trascendió mas allá de aquel campeonato inolvidable. Aquí una breve historia de vida que incluye goles, arco y la búsqueda de un padre de alguien de perfil muy bajo y sin un lugar tal vez, demasiado relevante en aquella gesta de 1966.
Actualidad - jueves, 30 de junio de 2011, 11:44Hs.
Luis Ángel Carrizo fue el arquero de Racing en el equipo campeón de 1966, el recordado y afamado
“Equipo de José” que alcanzara en 1967 el logro máximo de nuestra institución y hasta entonces del fútbol argentino todo. Carrizo era un gigante que medía más de 1,90 y pesaba cerca de los 100 kilos, había llegado a Racing procedente de All Boys en 1963, pero no logró afianzarse en la primera división en la que alternó con mayor o menor suceso. Sin embargo, un hecho fortuito y lamentable para
Agustín Mario Cejas le posibilitó consolidarse en el arco de la Academia y formar parte de aquel equipo formidable y constituirse en una pieza importante del mismo.
Cuando arrancó el campeonato de 1966 el titular era Cejas quien logró mantener el arco invicto en las primeras 7 fechas, consiguiendo hasta ahora un récord no igualado de minutos (586) sin recibir goles en el comienzo de un torneo. Cejas recibió un gol convertido por el peruano
Miguel Loayza al minuto del segundo tiempo, en lo que sería el empate de River en el partido jugado el 17 de Abril de 1966 que finalizaría igualado 1 a 1. En esa jugada el arquero de Racing recibe un golpe de
Luis Cubilla que le produce la fractura de uno de los dedos de su mano derecha. A partir de ese momento Carrizo se adueña del arco y se mantiene como titular hasta la finalización del torneo. En una solo oportunidad es reemplazado por Cejas al lesionarse durante un partido frente a Lanús (triunfo de Racing en cancha granate por 2 a 1) pero a la fecha siguiente volvió a ser el titular y así se mantuvo hasta la coronación de aquel equipo con el campeonato.
Al año siguiente, como Racing debía jugar la
Copa Libertadores incorporara a
Antonino Spilinga, un arquero con experiencia y completa junto a Carrizo y Cejas el terceto de guardavallas para afrontar un año cargado de partidos. Sin embargo,
Luis Carrizo disputa solo dos en la ronda inicial de la Libertadores (ambos de visitante ante Independiente Santa Fe de Colombia y el Bolívar de La Paz) y no juega ningún encuentro en el torneo local muy relegado por Cejas, ya consolidado en el arco de Racing, y por Spilinga. Cuando finaliza la temporada queda libre y recala en el
Deportivo Español en ese entonces en la Primera B, en donde juega solo 4 partidos. Al año siguiente (1969) emigra a
Chile juega en el
Rangers con buen suceso toda la temporada pero finalizada la misma decide retirarse del fútbol.
Prácticamente no se vuelve a saber de él, porque adoptó un perfil mucho más bajo que la mayoría de sus compañeros del “Equipo de José”, hasta que en el año 2006 en ocasión de una exposición de fútbol realizada por el
Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Carrizo se acercó a un stand donde se exhibían tapas de revistas
El Gráfico de todas las épocas y le comentó a uno de los exhibidores que
“venía a ver la tapa de mi viejo”, señalando una en donde aparecía
Luciano Agnolín, el máximo goleador de la principal división de ascenso de la Argentina:
186 goles en 204 partidos. Carrizo comentó que era hijo no reconocido por Luciano Agnolín y agregó
“Lo busqué bastante y lo encontré de grande… después tuvimos una buena relación, era un gran tipo… un gran tipo”.
Un año más tarde, en el 2007, nueve días después de haber recibido una distinción por los 40 años de la obtención del título intercontinental, Luis Carrizo falleció a los 72 años, dicen que de muerte natural. Carrizo, que había nacido en
Junín al igual que Agnolín, disputó 100 partidos defendiendo el arco de Racing, 98 en el ámbito local y 2 internacionales, su padre, por su parte jugó en el ascenso 204 partidos (Dock Sud, Tigre, All Boys, Temperley, Ferro y Atlanta) y convirtió 186 goles. En primera división, jugó en
Atlanta en donde disputó 69 partidos con 53 goles. En 1944 fue el tercer goleador del torneo, detrás de
Mellone (Huracán) y
Labruna (River), y en la fecha 28, jugando para Atlanta le convirtió 4 goles a Racing en el triunfo del “Bohemio” por 5 a 2 sobre la Academia, partido jugado el 12 de noviembre.
Aquí en donde los emparenta la historia y la vida a Carrizo y Agnolín y, por supuesto, Racing fue el nexo: Carrizó buscó la tapa en la que apareció su padre en El Gráfico del 23 de noviembre, el domingo en el que le convirtió 4 goles a Racing, quizá el día de mayor gloria de aquel que no lo había reconocido como su hijo, precisamente, el equipo que hizo que aquel “Tarzán” del arco tuviera el mayor reconocimiento como futbolista.
Ricardo Zanoli
info@esperanzaracinguista.com
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